Los descuentos y las promociones parece que nos incitan a comprar y a vaciarnos la cartera, algo que de alguna forma nos encanta y nos reconforta, cuando sentimos que hemos realizado una buena compra al encontrar lo que tanto ansiábamos o al haber ahorrado una cantidad importante de dinero. Sin embargo, la otra cara de las rebajas es la viva imagen de la frustración: llegar a casa cargada de bolsas y con prendas que ni siquiera recordabas haberte comprado y preguntas por qué lo has hecho (si, ni siquiera te gustan). O, incluso, ¿cuántas veces te has encontrado en el armario una prenda aún con la etiqueta puesta?. Alguna vez, ¿verdad?

Todas estas situaciones indican una sensación de estar “fuera de control”. De tener un papel pasivo y débil ante la acción de comprar.

A lo largo de mi experiencia personal y profesional, he podido determinar cuáles son los dos errores de pensamiento que solemos cometer de forma más frecuente en la experiencia de las compras: “voy a darme una vuelta, a ver si encuentro algo” y “me lo compro, porque es barato”.

Éstas ideas reflejan una dificultad en la capacidad de decisión y de concreción de objetivos. Es la situación la que parece ejercer el control sobre nosotros: los productos, las tiendas, los precios “me han hecho comprar, yo no tengo responsabilidad en ello”. Nuestra capacidad de decisión queda a un segundo plano.

 

Con ésto, pretendo que a través de mis palabras pueda ofrecer algunas pautas para aumentar esa sensación de control y de seguridad en la toma de decisiones: identificar cuáles son mis necesidades reales y actuar (comprar) conforme a eso. De ésta forma, reduciremos mucho las llamadas “compras impulsivas”.

1.Haz una lista: es la mejor forma de acordarte (y comprometerte) con lo que realmente necesitas en tu armario, sin perder el rumbo.

-¿Cómo hacer la lista? Por orden de prioridad: de necesidad a capricho, para tener muy presente cuáles son tus necesidades más potentes.

-¡Ojo! En cuanto a los caprichos: Si ves un capricho que tienes desde hace mucho tiempo, ¡adelante!. Si es alguna tendencia de éste año, quizá no merece mucho la pena. Sobre todo es el momento de aprovechar los descuentos en tiendas y marcas de calidad alta, para hacerte con ese complemento, zapato, bolso o prenda que tanto te ha gustado siempre y que, seguramente, sea uno de los “inmortales” de tu armario.

2.Fíjate un presupuesto: la mejor forma de tener control en una situación es conocer –y marcarte- tus propios límites: en el caso de las compras, controlar el gasto. Para ello recomiendo llevar dinero en efectivo (¡déjate la tarjeta en casa, que nos conocemos!).

Haz las cuentas –y examen de conciencia– para saber lo que te puedes gastar. Es la mejor forma de dejar a un lado las compras superfluas y apostar por aquello que de verdad necesitas.

3.Traza una ruta de “shopping”: fija un recorrido de todas esas tiendas que no te quieres perder –especialmente aquellas que no te puedes permitir de forma habitual– y establece un orden de prioridad, pensando primero en tus necesidades.

4.¿Qué me pongo?: tan importantes son las prendas que compras como las que llevas puestas. Tener una imagen adecuada y sentirte guapa seguramente va a facilitar que la toma de decisiones en la compra sea más adecuada. De ésta forma, ir con el pelo lleno de sal, con chanclas y la sombrilla a cuestas no es la imagen más idílica para verte especialmente favorecida en el espejo.

-Recomiendo un “dos piezas” en lugar de un vestido y que éstas sean de colores fácilmente combinables (blanco, negro, beige…). De ésta forma, sólo será necesario quitarte una de las partes para poder probarte las prendas, con la posibilidad de ver las opciones de combinación con la otra parte.

– Como calzado, uno que se pueda quitar y poner con facilidad. Un calzado adecuado y cómodo que te permita recorrer las calles con energía. Si te encuentras más cómoda con unas zapatillas, elígelas. Si, por el contrario, eres una todoterreno que suele ir siempre en taconazos, ¡póntelos!.

-Como bolso, uno tipo bandolera que te permita libertad en las manos y fácil movilidad.

 5.Ve sola, solita, sola: ¿Por qué? Porque si el objetivo principal que buscamos es aumentar esa sensación de control y seguridad personal y tomar decisiones adecuadas para tí, es importante que empieces por exponerte a la situación en solitario y dejes de depender de la opinión de terceros. En el caso de tener acompañantes (además de que, seguramente, muchos de ellos quieren que termines rápido…), estarás condicionada por el criterio o el gusto de los demás, tanto en el estilo de la prenda como en el precio: “se lo compra mi amiga, me lo compro”; “mi novio me dice que le gusta el vestido y que me sienta muy bien (no es de mi estilo), me lo compro”…, etc).

 6.Mira por tus intereses: no pierdas de vista algunos detalles que a veces no se tienen en cuenta en estos momentos de nerviosismo e euforia: asegúrate de que la prenda esté debidamente rebajada con su etiqueta de precio  correspondiente, que se puede descambiar, que está en perfecto estado…

7.Conserva todos los Tickets: es normal acabar pasando de las perchas a la caja sin pasar por los probadores para ahorrarse colas o incluso cambiar de opinión en casa tras tomar una decisión precipitada por las prisas. Guarda todos los tickets para poder cambiar aquello que no deseas sin lamentaciones.

 8.“Mentalízate”: al igual que ocurre a la hora de ir al supermercado (“nunca vayas a hacer la compra con hambre, porque seguramente compres cosas al azar…”) –, esto se aplica también al mundo de las compras. Ir a las rebajas con un estado de ánimo alterado, nervioso o decaído no es lo mejor, pues es fácil que la toma de decisiones intente suplir o a intentar reducir ese malestar en forma de compra.

9.No dudes, “sólo hazlo”. No hay lugar para la indecisión. Si tienes algo muy claro, que se ajusta a tus necesidades y a tu presupuesto: ¡llévatelo!. Dentro de unas horas es muy probable que desaparezca para siempre.

 

 

 

 

 

2 comentarios
  1. LOLA
    LOLA Dice:

    Me encanta como enfocas el tema de las compras en rebajas, te haré caso, eres magnífica, te sigo, nunca había leído algo explicado con tanta claridad, se nota que eres Psicóloga, llegas a la gente.
    Me estoy volviendo adicta a tu blog.
    Mejor esperar a las rebajas de Agosto’?

    Responder
    • Fani
      Fani Dice:

      ¡Hola Lola! Encantada de saludarte.
      Ya estamos a finales de mes y, por tanto, las segundas rebajas han comenzado (y en muchas marcas casi sólo podemos ver ya muchas cosas de “nueva temporada”).
      Si te das cuenta, lo que intento con mis palabras es ofrecer pautas para tener una mayor capacidad de control, de toma de decisión y de concreción de objetivos y necesidades reales en las compras. Si tras fijar tu lista de prioridades y presupuesto encuentras cosas que se ajustan a los mismos, ¡no dudes en comprarlo!, pues seguramente en el mes de Agosto ya no estarán.
      Por otra parte, los catalogados como “caprichos” o necesidades de segundo o tercer orden, pueden esperar. Además, muchos de ellos suelen tener un coste elevado y es muy probable que se rebajen mucho en la etapa final de Rebajas.
      Espero haberte ayudado. Muchas gracias por tus palabras y por leerme.
      Para cualquier consulta o servicio de tipo más personal, puedes escribirme en la pestaña de “contacto”. 🙂

      Un abrazo,

      Fani.

      Responder

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