Con la llegada del Otoño echamos la vista atrás recordando los días de playa y de chiringuito, cuando nuestra mayor preocupación era decidir si bañarte o seguir tostándote en la arena como si fuera el último día de tu vida.

Sin embargo, hay algo que siempre está durante todo el año, sea verano u otra estación -sobre todo a medida que te haces mayor y esas cosas- y son las bodas o eventos de tipo formal.

Es cierto que cuando te invitan a una boda no sabes si echarte a reír o a llorar, puesto que como todas sabemos, suponen un esfuerzo personal y económico importante, por lo que poder asistir lo más decente y apropiada posible, encontrando el vestuario adecuado al propio estilo y al evento en sí, es una de las principales preocupaciones a las que nos enfrentamos.

Este año he asistido a dos bodas de grandes amigos en Granada y tenía claro que quería ir sencilla y elegante al mismo tiempo, sin gastarme mucho dinero y siempre dentro del estilo personal que ya sabéis que me caracteriza, el Vintage.

A continuación os muestro mis dos elecciones, así como la idea central que seguí en cada una de ellas, utilizando en ambos casos las mismas sandalias y el mismo clutch en color dorado:

 

1. Protagonismo de los accesorios.

Partiendo como base de un vestido de ZARA, mi preocupación fue la típica: no coincidir con el 80% de las invitadas. Fue por eso que quise dirigir la atención a otros elementos del vestuario y tener un especial cuidado en los detalles.

Se trata de un vestido de tul sencillo, sin adornos, en color amarillo pastel. Como elemento principal a destacar en el pelo fue una pieza de diseño confeccionada por Ana Collantes, Rockambolesca, en tonos plata y bronce.

He coincidido con Ana en sesiones fotográficas de moda y diseña todo tipo de complementos como tocados, diademas, pendientes, collares…todo ello hecho de forma personalizada y única con un infinito gusto y sensibilidad. Puedes echar un vistazo aquí a sus creaciones. (Querrás casarte sólo para que ella te confeccione un tocado. Te aviso desde ya.)

El metal en los complementos es fácil de llevar con cualquier color en las prendas y permite salir de la idea más que habitual de combinar un vestido de tul con la típica corona de flores. Romanticismo, sí. Pero sin parecer la Dama de Honor.

 

2. Protagonismo de las prendas.

Como segunda opción, aposté por un vestido de color verde de encaje, tul y transparencias de ASOS. Es una marca que me gusta especialmente por contar con prendas con un diseño diferente y en ocasiones arriesgado, por lo que de vez en cuando miro su Web y encuentro cosas muy interesantes.

En esta ocasión el vestido tenía ya en sí protagonismo por sus texturas y múltiples detalles en el tejido, por lo que para el pelo recurrí a una diadema sencilla de perlas Vintage y a unos pendientes mínimos.

Las transparencias en la parte frontal y en la espalda no permiten sujetador alguno, por lo que ir “en plan comando” te libera bastante.

 

 

 

Como puedes ver: mismos zapatos, mismo bolso y diferentes detalles en función del protagonismo que quieras dar a las prendas o a los accesorios.

Mis premisas para este tipo de vestuarios son: evitar el exceso, cuidar los detalles y mantener el propio estilo.

 

¿Cuál de los dos es tu favorito?

 

Gracias por leerme y por los comentarios.
Fani M.

 

 

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